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Qué hacer cuando tu mascota fallece en la clínica

Cuando una mascota fallece en la clínica, el silencio repentino puede ser abrumador. Aquí te explicamos cómo gestionar las decisiones inmediatas mientras aún estás allí.

Qué hacer cuando tu mascota fallece en la clínica

Cuando una mascota fallece en la clínica veterinaria, ya sea durante una consulta programada o una urgencia, el entorno puede resultar muy duro. Las luces fluorescentes y el bullicio del centro a veces impiden pensar con claridad sobre lo que debe suceder a continuación.

Ten presente que no tienes ninguna obligación de apresurarte. Incluso en una clínica con mucho movimiento, tienes derecho a disponer de unos momentos de tranquilidad antes de tomar cualquier decisión.

Pide tiempo en la sala

La mayoría del personal veterinario entiende que necesitas privacidad. Si no te lo ofrecen, está perfectamente bien pedir unos minutos a solas con tu mascota. Es tu momento para despedirte, acompañarle o simplemente estar en silencio. Si la sala de exploración es necesaria para otro paciente, puedes pedir que trasladen a tu mascota a un lugar más tranquilo y privado donde puedas permanecer un poco más. No dudes en pedir lo que necesites, ya sea más tiempo o simplemente un vaso de agua.

Decide sobre el cuidado posterior

Con el tiempo, el equipo necesitará saber tus deseos sobre el cuerpo de tu mascota. Por lo general, existen estas tres opciones:

  1. Incineración individual: Tu mascota es incinerada de forma separada y sus cenizas te son devueltas en una urna o recipiente sencillo.
  2. Incineración colectiva: Tu mascota es incinerada junto a otros animales y las cenizas no se devuelven. El servicio de incineración suele esparcirlas en un área designada.
  3. Entierro en casa: Puedes optar por llevarte a tu mascota a casa para enterrarla. Si eliges esta opción, el personal te ayudará a envolverla en una manta o a colocarla en un transportín para el trayecto.

Si no puedes tomar una decisión en este momento, pregunta si la clínica puede conservar a tu mascota durante 24 horas. La mayoría cuenta con cámaras frigoríficas y estarán encantados de darte un día para que puedas ir a casa, hablar con tu familia y llamar más tarde con tu elección.

Solicitar recuerdos

Antes de marcharte, quizás quieras pedir al personal algunos recuerdos físicos. Suele ser más fácil para ellos prepararlos mientras estás allí. Las peticiones comunes incluyen:

  1. Un pequeño mechón de pelo.
  2. Una huella de la pata en arcilla o tinta.
  3. Llevarte su collar, correa o cualquier objeto personal, como su manta o juguete favorito.

Gestionar la logística

Puede resultar frío tener que pagar la factura justo después de una pérdida. Para hacerlo más llevadero, pregunta en recepción si puedes realizar el pago por teléfono una vez que estés en casa, o si pueden procesarlo dentro de la propia sala de consulta para evitar pasar por el mostrador. También puedes pedir usar una salida lateral o trasera para evitar cruzar la sala de espera llena de gente.

El regreso a casa

El impacto emocional puede afectar a tu concentración y reflejos. Si te sientes inestable, quédate sentado en tu coche un rato antes de arrancar. Llama a un amigo o familiar para contarle lo sucedido. Si te sientes demasiado afectado para conducir, está bien pedir un taxi o llamar a alguien para que te recoja. Tu única prioridad en este momento es llegar a casa de forma segura.

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